“La historia de Alfa Romeo”

Segundo episodio: el emblemático 6C 1750 dominó su época

La familia 6C

En 1926, Vittorio Jano se hizo cargo de toda la planificación de productos de Alfa Romeo, con la misión de inventar “un coche ligero con brillantes prestaciones” que ganara carreras y admiradores, pero que también conquistara nuevos mercados. El resultado fue el 6C.

Combinaba la simplicidad estructural con una ingeniería sofisticada, aunque también con una potencia específica muy elevada. Jano poseía una extraordinaria capacidad para conjurar la potencia de los motores pequeños, algo que actualmente denominaríamos downsizing (reducción de dimensiones): Alfa Romeo presentaba la mejor relación peso/potencia y, por lo tanto, era el vehículo más veloz.

 

6C 1750: una cumbre de la innovación del automovilismo

El 6C 1750, presentado en enero de 1929 en el Salón del Motor de Roma, probablemente expresó la madurez total de la fórmula 6C. El motor era una evolución del anterior 1500 de seis cilindros en línea. Se producía en distintas versiones y su potencia iba de los 46 CV de la versión Turismo a los 102 CV del Gran Sport "Testa Fissa" (cabeza fija).

El 6C empleaba un sistema de frenado mecánico con grandes tambores activados por un sistema de transmisión, un bastidor de acero embutido y un centro de gravedad más bajo que afianzaba sobradamente la adherencia en los giros. Se retrasó la posición del depósito de combustible para dotar a las ruedas traseras de mayor peso y mejorar el equilibrio de los ejes. Era una cumbre de la innovación del automovilismo.

Cuantas más carreras ganaba, más crecía su impresionante prestigio técnico, en Italia y en el extranjero, especialmente en Gran Bretaña y en la Commonwealth (Mancomunidad de Naciones).

 

La era de la construcción de carrocerías

El 6C era muy veloz, pero también poseía una belleza extraordinaria. Su éxito se debía en gran medida a los creadores de sus carrocerías: Touring, Castagna, Zagato, Pininfarina.

De hecho, hasta la década de 1930, lo normal es que los chasis salieran de las plantas de producción equipados solamente con el motor, la caja de cambios y la suspensión. El cliente adquiría el coche y después contrataba a un carrocero para que elaborara una carrocería a medida, prácticamente exclusiva. El 6C 1750 ofrecía a los carroceros grandes oportunidades de crear acabados excepcionales. La extraordinaria base mecánica y técnica de Alfa Romeo se prestaba a la creación de algunas de las carrocerías más elegantes jamás vistas, diseñadas por los mejores estilistas y adquiridas por las personalidades más destacadas de la época.